La Doctrina del Shock, Naomi Klein
Las terapias de shock en los psiquiátricos son un tema controversial muy popular. La historia cuenta que dicha terapia inició en investigaciones que se realizaban en la Universidad McGill con Hebb, sobre la privación sensorial. Les producía monotonía extrema, disminución de capacidades críticas e impedimento de soñar despierto a los estudiantes. Hebb permitía a los participantes abandonar el proyecto cuando así lo deseaban. No obstante, Ewen Cameron quien continuó el proyecto en el Instituto Allan Memoria después de que Hebb renunciara, prohibió el abandono de los experimentos. Cameron buscaba limpiar la mente del sujeto por completo para después reconstruirla desde cero, mediante la aplicación de electroshocks combinados con terapia de sueño y repetición de mensajes grabados.
Sin embargo, Klein no habla de los electroshocks en pacientes psiquiátricos en su libro, sino de como es posible generar el mismo resultado de shock en toda una nación, con la finalidad de manipular y controlar política y económicamente a la población. Imponiendo planes económicos que la gente se rehusaría a aceptar, puesto que, cuando un individuo entra en un estado de shock se desorienta y es más susceptible de obedecer o ser sugestionado. Klein propone tres tipos de shock que se emplean al mismo tiempo, primero el shock de la guerra, inmediatamente se aplica el shock económico y finalmente se cierra la “terapia de shock” con la implementación del pavor en la nación mediante torturas, el shock de la imposición.
A lo largo de su obra explica como los diferentes gobiernos aplicaron la “Terapia de shock” en sus naciones para imponer el capitalismo. Todo comienza con Friedman economista y docente en la Universidad de Chicago pionero del shock económico. Después de la Gran Depresión y los intentos fallidos del gobierno por solucionarlo, Friedman junto al grupo Sociedad Mont Pelerin propuso la idea de corregir la economía al reducir la mediación del gobierno en la prestación de servicios a los civiles y la desregulación de mercados. Estas ideas se volvieron la doctrina económica dominante. Para emprender la ejecución de dicho plan económico, se realizó el experimento en Chile, utilizando la Terapia de shock.
En 1970 Salvador Allende ganó las elecciones en Chile. Nixon, presidente de Estados Unidos lo consideró un obstáculo, por ende, evitó que se posicionara por medio de la CIA. Sin embargo, no lo consiguió, Nixon solicitó nuevamente a la CIA que interfiriera en la economía chilena, diseñando un plan económico para desestabilizar el país llamado “El Ladrillo”. El primer golpe de estado se dio el 29 de junio de 1973 aunque no tuvo éxito, el 11 de septiembre el General Pinochet y su ejército tomaron el palacio presidencial, provocando el primer shock de la población, el cual estalló con el fallecimiento de Allende y el encarcelamiento de más de 13,000 opositores. Gracias a este estado de pánico y sugestión en el que se encontraban los chilenos Pinochet logró efectuar el plan económico denominado como "El Ladrillo".
No obstante, un año después de implementar “El Ladrillo”, la inflación anual alcanzó niveles enormes, representando un fracasó del plan económico. En consecuencia, se destacó que las políticas económicas propuestas por Friedman favorecían a la población con mayor poder adquisitivo a costa de los individuos más desfavorecidos. Algo similar ocurrió en Argentina, después de derrocar a Isabel Perón, los sueldos perdieron el 40% de su valor, fabricas cerraron y la pobreza se disparó, nuevamente se recurrió a técnicas que infundían temor en la población, con la finalidad de manipular su percepción sobre las políticas económicas impuestas.
Regla de los tres shocks
Shock de la guerra: Para una mayor comprensión de la implementación de los tres shocks en una población, se puede tomar como ejemplo la guerra contra el terrorismo, la cual tuvo inicio con el bombardeo a Afganistán por parte de Estados Unidos, aquí se empezó a emplear varias técnicas de tortura presentes en el manual de Kubark con los detenidos, estos inhumanos actos ocurrían en la Bahía de Guantánamo como una advertencia a la población de lo que le ocurrirá si desafía el poder político. Se continuó con la invasión a Iraq empleando el bombardeo aéreo por varios días consecutivos, afectando a los servicios básicos del país y generando miles de muertes.
Shock económico: Posterior a los atentados militares contra Iraq, en 2003 se envió al estadunidense Paul Bremer al país, quien negoció sobre el nuevo manejo de la economía basándose en los ideales de Friedman, con la gente en conmoción por los atentados, Bremer despidió a más de 500,000 funcionarios del Estado, implementó el libre mercado y estalló el desempleo. Se levantaron varias protestas sociales por parte de los iraquíes por una reforma del estado que generó mayor violencia por parte del ejército, es decir, se ejecutó el tercer y último shock, denominado como el shock de la imposición.
Shock de la imposición: Iraquíes eran secuestrados, arrestados e interrogados por las famosas técnicas diseñadas por la CIA. Privación sensorial, golpes con objetos punzantes, aislamiento psicológico y físico, marcas con hierro caliente, violar, romper extremidades, entre otros actos inhumanos desataron el pavor de la nación, la desorientación que les impidió tomar acciones frente a la privatización del ejército y la imposición del “capitalismo del desastre”, El país quedó sumido en un estado de desorden, violencia y fragmentación.
Como el ejemplo de Chile, Argentina e Iraq existen muchos más gobiernos que implementaron la Doctrina del shock en su población para imponer sus planes políticos o económicos a través de la manipulación psicológica y explotación de masas. Desean consolidar el poder de ciertas élites a través de los grupos vulnerables. Siempre se habla de una historia alternativa de como la corriente del capitalismo llegó a dominar el mundo, donde “hubo libertad y democracia”. Naomi Klein nos invita a reflexionar sobre la cruda realidad de la historia, a enfrentar los intentos de manipulación con shock, porque ya no somos personas vulnerables, ahora conocemos cómo operan las élites por lo que no debemos someternos ante su adoctrinamiento.
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